Elige una raza de perro para tu vida, no por una foto

La mejor raza es aquella cuyas necesidades se adaptan a tus días. Un border collie en un piso pequeño con largos horarios de oficina es una vida dura para ambos. Califica las razas contra tu rutina real.

Lista rápida

  1. Sea honesto acerca del ejercicio. Cuente los minutos que camina en un día lluvioso entre semana, no en un domingo soleado. Relaciona la raza con ese número.
  2. Planifica las horas que estará solo. Algunas razas toleran quedarse solas durante la jornada laboral; otras se ponen ansiosas o destrozan cosas. Si hace falta, reserva presupuesto para alguien que las saque a pasear.
  3. Compruebe las alergias a tiempo. Si alguien en el hogar es alérgico, pase tiempo con la raza antes de decidirse. Conviértalo en algo imprescindible si es algo serio.
  4. Infórmate sobre los problemas de salud de la raza. Muchas razas tienen problemas conocidos (caderas, respiración, ojos). Pregunte a los criadores o refugios sobre las pruebas de salud.
  5. Calcula el coste de todo el año. La comida, el seguro, las visitas al veterinario, el aseo y el alojamiento suman mucho más que el precio de compra.

Considere un perro adulto

Los refugios y centros de rescate suelen conocer ya el temperamento de un perro: si le gustan los gatos, cómo se lleva la soledad, cuánto tira de la correa. Añade un perro de rescate específico como una de tus opciones y puntúalo de la misma manera.

Decidir como familia

Todos los que pasearán, alimentarán y vivirán con el perro deben opinar. Comparta la decisión para que cada persona establezca su propio peso. El criterio en el que más no estás de acuerdo suele ser el que hay que resolver antes de que llegue el perro.

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